Arquitectura orgánica

La arquitectura orgánica, es un estilo que busca la armonía entre arquitectura y naturaleza por medio de diseños en los que las construcciones, interiores y mobiliario se mimetizan con el entorno, respetando en todo momento el medio ambiente. Se busca que la arquitectura se funda en coherencia con la naturaleza.

Es un movimiento que destaca la relevancia de la naturaleza y su necesaria conexión con el ser humano, pues considera que este sigue unido al medio natural al que pertenece.

Acorde con esta idea de conexión, los materiales que se usan en este estilo son materiales naturales de origen local, buscando en todo momento un bajo nivel de consumo de energía en su fabricación y un estado natural, respetando así las leyes de la naturaleza.

En cuanto a estructura, a pesar de que pueda parecer que las formas libres son naturales, la naturaleza es predecible, geométrica y se rige por unas reglas y patrones muchas veces repetidas por el hombre. En la arquitectura orgánica, se utiliza una geometría sólida y racional para crear edificaciones que puedan entenderse como una entidad única. A su vez, se busca continuidad en los elementos estructurales sin divisiones en fachadas, eliminando cualquier componente que no tenga relación con el edificio y buscando en todo momento la simplicidad.

Entre los principales exponentes de este estilo destaca Frank Lloyd Wright, quien integra en sus proyectos estilos arquitectónicos e ideales estéticos que hacen que sus obras sean contemporáneas y atemporales; pues une el ideal estético occidental, con la esencia de la naturaleza de los románticos estadounidenses y el ideal estético de la simpleza rústica.

Entre sus obras destacas, la casa Fallingwater, máximo exponente de este estilo y diseñada directamente sobre una cascada, guardando así, armonía con el entorno.

Sus paredes horizontales hechas de mampostería de piedras locales, así como los colores beige del hormigón, junto con los extensores y balcones; encajan perfectamente en el bosque en el cual se encuentra situado.

Otro autor destacado del estilo orgánico es Alvar Aalto, inspirado por su Finlandia natal, país con poca población e integrado en un entorno de bosques boreales y población dispersa en el que el ser humano todavía vive integrado en la naturaleza.

Grandes arquitectos del siglo XX, como Mies van der Rohe o Le Corbusier utilizaron principios de la arquitectura orgánica en sus obras tales como la simplicidad y la continuidad de los espacios.

En España el principal representante de la arquitectura orgánica es Antonio Gaudí, quién se inspiraba en el entorno natural que le rodeaba. Árboles, plantas, montañas o el mar Mediterráneo, fueron unas importantes fuentes de inspiración tanto en la decoración como en la estructura de sus edificios.

Arquitectos contemporáneos destacados como, Óscar Niemeyer, Frank Gehry, creador del Museo Guggenheim de Bilbao, Norman Foster, Jørn Utzon o Zaha Hadid buscan motivos en la naturaleza y el cuerpo humano para inspirarse en sus obras. Vegetación, flores, olas del mar, curvatura de las montañas o animales, unidos con las nuevas tecnologías y herramientas, hacen que este grupo de arquitectos sigan innovando y experimentando con este estilo sorprendiendo con sus modernas propuestas.

Los problemas ambientales a los que nos enfrentamos en la actualidad, principalmente en el medio urbano, han hecho que cada vez se utilice más la arquitectura orgánica y se experimente e innove con este estilo, surgiendo así nuevos conceptos como las “Passive House” las cueles constituyen una evolución en las casas de bajo consumo energético y en la búsqueda de armonía con el entorno.

El término orgánico implica vida. Implica convivencia del ser humano con el resto de seres vivos y del entorno, tendencia actual y que se seguirá utilizando; y es que como decía Gaudí:

» el arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos»

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